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lunes, 20 de agosto de 2012

Tipología textual

Aquí os dejo un enlace a un esquema sobre los ditintos tipos de texto según su forma y su contenido Pinchad sobre el caligrama-pajarita antes de que eche a volar.

Salud y cultura.

El arte de persuadir

Diariamente nos encontramos en situaciones comunicativas en las que tenemos que debatir sobre cuestiones espinosas y nos vemos obligados a exponer los argumentos que sustentan nuestra posición. Una simple discusión entre dos amigos que intentan convencerse uno a otro de que su equipo de fútbol es mejor que el de su compañero; un valla publicitaria en la carretera intenta persuadirnos para que compremos el producto anunciado; un político argumenta sobre los beneficios de su elección como presidente o alcalde...
Tenemos que tener armas para aportar argumentos válidos, éticos, sociales... que apoyen nuestra postura. Para ello, contamos con técnicas que nos van a servir, tras un arduo entrenamiento, para dominar el arte de la persuasión, el poder de la palabra. Tan importantes son los argumentos seleccionados como la estructura de nuestro discurso o los términos elegidos para exponerlos o el tono que usemos... De todos estos factores depende nuestro éxito en los textos argumentativos.
Aquí os dejo el enlace a una página que de forma breve, clara y sencilla repasa en unas pinceladas lo más importante de este tipo de textos.

TEXTOS ARGUMENTATIVOS: TEORÍA


Salud y cultura.

Comentario de un texto de Juan José Millás


Profesores

Los recortes educativos que están sufriendo los servicios públicos de la Comunidad de Madrid no han dejado indiferente a Juan José Millás que, en la columna que firma en El País (9/9/2011), ha ironizado sobre este tema tan actual. En las escuetas líneas que ocupa su opinión da rienda suelta al sarcasmo más culto que guarda su pluma.

Ya desde el título, “Profesores”, ronda en nuestras cabezas el conflicto educativo que este curso 2011-2012 se ha presentado en las aulas madrileñas y que mantiene en jaque a la escuela pública.
Comienza su texto apelando a la lógica más básica, según la cual cualquiera intentaría solventar las dificultades que se le presentasen; pero nos presenta una excepción a esta norma de sentido común: el terco defensor de la ignorancia que intenta acabar con todo lo que no pueda controlar.
Para argumentar esta excepcionalidad, a partir de la 6ª línea, nos ofrece dos ejemplos. El primero nos retrotrae a la figura de Millán Astray y a la Guerra Civil española y el segundo al estirador Procusto de la mitología griega. Ambos intentaban adaptar el mundo a sus carencias, pesase a quien le pesase, pues, siendo este un semidios y aquél con un revolver en su mano, se creían en posesión de la razón.
En el segundo párrafo del artículo, y tras habernos colocado en contra de la “ignorancia contumaz”, el autor aclara al lector el motivo de su lógica, histórica y mitológica introducción: la carta repleta de faltas de ortografía que Esperanza Aguirre ha enviado a los profesores explicando los recortes educativos.
Desde el final de la 15ª línea, Millás irónicamente disculpa a la Presidenta señalando a la Consejería como responsable de tal atropello lingüístico. Pero no importa lo más mínimo ni a la una ni a la otra, los políticos están por encima de estas nimiedades, como el caso del famoso Metrobús.
Finalmente, desde la línea 19ª, concluye su discurso comparando a Aguirre con Procusto y Astray sacando a colación unas declaraciones de la propia dirigente en las que planteaba la necesidad de crear un cuerpo de policía autonómica para controlar las protestas del movimiento 15-M en la Puerta del Sol.

La apertura del texto con un sustantivo neutro, “lo lógico”, otorga más contundencia a su primer argumento presentado en una enumeración que no da pie a réplica alguna. No obstante, confirma la adhesión a su idea lanzando una pregunta retórica cuya negativa solo será defendida por el “ignorante contumaz” que es comparado con un “feliz” cerdo. A continuación, una enumeración de oraciones condicionales, formando anáfora, denuncia la dictadura de la incultura que reniega de la filosofía, de la literatura… saberes que no logra entender.
Ejemplifica esa “ignorancia” con el general Astray y el mitológico Procusto que marcan lo negativo y lo peligroso que puede llegar a ser la incultura frente a Shakespeare, Quijote y la filosofía nombrados en las líneas anteriores como abanderados de la cultura y la razón.
Comienza el segundo párrafo con una paradoja ya que a pesar de las faltas de ortografía que comete Esperanza Aguirre en su carta a los profesores ha optado por reducir la inversión en educación (lo lógico sería invertir más para corregir esa carencia ortográfica). Este comportamiento la iguala a Procusto con el que el autor la compara con una simple frase, “La cama de Procusto”, que nos hace visualizar al semidios griego cortando o estirando los cuerpos de sus pobres huéspedes. Lo mismo ocurre cuando la línea 21ª esa “pistola” nos recuerda al general fascista en su “affaire” con el escritor bilbaíno Miguel de Unamuno.
El texto se ve atravesado por un axis que marca el “ignorante contumaz”, Astray, Procusto, Esperanza Aguirre, la Consejería de Educación y el responsable de transportes que nos llevan a “lo ilógico”, a la falta de sentido común, a los recortes educativos en la educación pública. La repulsa que se genera hacia estos “personajes” aumenta al animalizarlos como cerdos, burros y plagas (en referencia a las faltas de ortografía de la carta) y al comprobar la inmensa cantidad de términos negativos que pueblan el artículo: cojo, miope, dispéptico, carencias, ignorante, pocilga, coñazo, inútil, vagos, peligrosos, pistola, faltas, recortes, escándalo, eliminar y, por  supuesto, el adverbio y la conjunción negativos “no” y  “ni” que aparecen a lo largo del discurso.
En dos ocasiones se une el adjetivo culto “contumaz” a la ignorancia, al principio del texto y final, para recalcar que la terquedad nos mantiene ciegos ante los errores que cometemos. Parte de lo general hasta llegar a lo particular y, en ambos casos, la contumacia parece prevalecer.

Nuevamente, Juan José Millás, con su singular estilo coloquial, nos lleva hacia su terreno para atraparnos entre las garras de sus reflexiones y su análisis de la realidad proponiéndonos anécdotas tan lejanas como la del mito heleno o tan cercanas como la del Metrobús de la Asamblea madrileña.

27 de octubre de 2011

Guión para un trabajo de lectura (ESO)


TRABAJO DE LECTURA PARA 3º Y 4º DE ESO


-         Tipo de texto:
o       Comenzaremos el trabajo informando del tipo de texto al que nos enfrentamos. Lo encuadraremos dentro de un género literario y en una época o movimiento literario.
-         Resumen de la obra literaria
o       No debe de ser muy extenso ni muy escaso. Hay que contar con nuestras propias palabras la historia, la trama de la obra, ¿qué ocurre, dónde, cuándo, quiénes…?
-         Tema principal: no es la historia, es la idea central y suele ser muy general (el amor, la muerte, el rencor, la venganza…) aunque nosotros debemos ampliarlo y especificarlo, concretarlo en una oración clara y concisa. Una vez que hemos dicho el tema tenemos que explicar en qué nos basamos para decir que es ese y no otro.
-         Características generales de la obra:
o       Narrador
o       Personajes
o       Acción
o       Espacio
o       Tiempo
o       Etc…
-         Conclusión: opinión personal sobre lo que os ha aportado la lectura. Siempre argumentando y explicando el porqué.

Guión para un trabajo de lectura (Bachillerato)



GUIÓN PARA UN TRABAJO DE LECTURA DE BACHILLERATO

 
-         Contextualización histórica, social, económica, cultural y literaria.
o       Hablaremos del periodo histórico (gobernantes, sucesos más importantes que pudieron influir en el autor…). La situación social, económica y cultural que regía nuestro país en aquel periodo. Por último, relacionarlo con las corrientes y movimientos literarios de la época para poder entender la obra que tratamos.
-         Indique el tipo de texto:
o       Atendiendo a la forma, al contenido y a la finalidad del emisor comenzaremos el comentario del texto enunciando estas características generales y esenciales para la comprensión del mismo.
-         Resumen de la obra literaria
o       No debe de ser muy extenso ni muy escaso. Hay que contar con nuestras propias palabras la historia, la trama de la obra.
-         Enunciación y explicación del tema principal: también se pueden comentar algunas de las ideas secundarias que aparezcan en la obra y que nos hayan llamado la atención.
-         Enumerar algunas de las características lingüísticas y estilísticas más relevantes de la obra.
o       Plano fonético-fonológico: aquí deberíamos hablar de aliteraciones, onomatopeyas… pero en este tipo de obras no creo que tenga relevancia. Sin embargo sí debemos comentar si alguno de los personajes usa una variedad lingüística distinta al estándar (rasgos dialectales, registro informal, nivel vulgar…).
o       Plano morfosintáctico: como en el plano anterior no se trata aquí de ir analizando minuciosamente la obra al completo. Pero sí se pueden dar unas pinceladas sobre el uso determinadas categorías gramaticales u tipos de oraciones que nos muestren la intencionalidad del autor o el uso reiterado de algún recurso literario que cobre relevancia. Por ejemplo, el uso continuo de conjunciones y adjetivos ralentiza el ritmo de la narración o el uso abusivo de oraciones subordinadas pausan el desarrollo y complican la comprensión del texto…
o       Plano léxico-semántico: el léxico usado por el autor y el que atribuye a los personajes debe ser destacado si es relevante. El uso de metáforas, símiles, homonimia, ironía, sarcasmo… puede otorgar al texto una intencionalidad específica. Insisto en que no debe convertirse en una mera lista de características, deben adquirir su sentido en el sentido global de la obra.
o       Plano pragmático: encuadrar la novela en su contexto, en el momento en el que el autor crea la obra ya que tiene que haber alguna motivación que le incite a escribir. Las referencias históricas, literarias, culturales… pueden comentarse en este apartado.
-         Conclusión: opinión personal sobre lo que os ha aportado la lectura. Siempre argumentando y explicando el porqué.